Bares & Barras09/06/2010

Cantinas cocteleras

Es fácil olvidar que las cantinas, idealmente, habrían de ser también buenas coctelerías. A continuación, algunos tragos y espacios que tener en mente.

He aquí una buena prueba para tu cantinero: no que recuerde tu nombre o qué bebiste la última vez; menos, que sea capaz de escuchar. (Siempre fingen.)

Hazlo preparar unas buenas medidas de seda: ginebra o tequila, crema blanca, leche evaporada, jarabe, canela en polvo y una cereza.

O algunos de esos cocteles sibilantes que han adoptado, quién sabe por qué, nombres del reino animal, como la cucaracha, que trae – así nomás – brandy, tequila, vodka y kaluha, la lagartija – vodka, yerbabuena, jarabe, limón, agua mineral –, la inveterada paloma – refresco de toronja y tequila – y su siguiente escalón: el perro salado – lo mismo, pero con limón y sal –, el búfalo – tequila con refresco de tamarindo (Jarritos, según quieren los puristas) – y el velocísimo colibrí: campari, anís y unas gotitas de bitters; nombres del reino mineral, como la sólida piedra, que viene con tequila, anís y fernet; y hasta del sobrenatural, como el vampiro, mezcolanza de tequila, sangrita y refresco de toronja...

Los cantineros de la Buenos Aires (Motolinía y 5 de mayo), de la Vaquita (Mesones e Isabel la Católica) y de la Mascota (Bolívar y República del Salvador) han enfrentado y superado esa prueba.

Visítalos.

Por Glam Out

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