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Cine emborrachado. Un recuento

Publicado el 19/10/2011

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Como buenos salidores, tenemos una pequeña inclinación por el cine que se atreve a beberse unos alcoholes. Acá, una selección.

Hay un gran prejuicio con las comedias, uno grande y estúpido que algunos aún alimentan. Según ese prejuicio, las comedias son tontas, livianas, para no pensar en nada. Pero basta con recodar el periodo de oro de Hollywood para desmentir esto, como pasa con algunas películas de dos grandes directores, Billy Wilder y Howard Hawks. Ya en años más recientes, también encontramos actores, productores y directores que renovaron la comedia con películas originales, alocadas, incorrectas e inteligentes: Judd Apatow, Will Ferrel, los hermanos Wilson, Paul Rudd, Greg Mottola, Michael Cera, Christopher Mintz-Plasse, Seth Rogen, Adam Sandler, Jason Segel, James Franco, Zach Galifianakis y Todd Phillips, entre otros. En honor a todos ellos y a las noches que se quedan perdidas en la memoria, esta selección:
 
Gilda: la borracha más bella
En el período clásico de Hollywood se tomaba mucho. Basta con ver Casablanca, Pacto de sangre, El halcón maltés, Una Eva y dos Adanes o Días sin huella. Pero en pocas hay un protagonista borracho. Ebria, aunque disimulándolo bastante bien y con un encanto demoledor, se la ve a Gilda (Rita Hayworth) en una de las escenas más famosas de la película de 1946. Baila, seduce a los hombres que la miran, se quita los guantes y termina preguntando si alguno la ayuda con los cierres del vestido. Johnny (Glenn Ford) la saca del escenario con un enojo y una pasión que no parecen actuados. Y, según contó el mismo, no lo eran: años después del estreno reveló que se enamoró de Rita en la película. ¿Quién no lo haría?

 

Team America: triste, solitario y final
Los creadores de South Park hicieron esta película con muñecos, un delirio cómico con el mismo humor corrosivo que su serie de televisión. Joe, el protagonista, se deprime luego de algunas de sus misiones y termina en una típica postal de amante despechado, rondando borracho por un callejón y vomitando en una escena tan bizarra como asquerosa. Durante casi un minuto expulsa todo lo que bebió y comió, y termina desmayado sobre esos restos. Desagradable. Te recordará esas noches que te hacen decir: “no vuelvo a chupar”.

 

¿Qué pasó ayer? Parte II: segundas partes a veces son buenas
Paradójicamente, el causante de la borrachera en esta película es parte del misterio. ¿Fueron las cervezas? ¿O la cerveza fue solo el principio? La película repite protagonistas principales y algunos de los secundarios, mantiene la misma lógica y el tono desaforado. Como esos chistes que siempre funcionan, repite mucho de la primera con el mismo efecto. Hay una pequeña, tonta y bella escena en que Allen (Zach), en el tráiler de un camión y junto a un monje que no habla desde que es niño, explica una máxima universal del humor. En esa escena está el corazón de la película: reírse de todo, de un monasterio, de un mono con campera de los Stones de un oriental sacado, de las cosas que te quedan dentro, de un padre brutal, todo en una ciudad tan loca como Las Vegas pero en el otro extremo del mundo: Bangkok.
 
Virgen a los 40: no hay que manejar cuando se bebe
El título de esta película dirigida por Judd Apattow ya define la piedra sobre la que giran los chistes. Andy Stitzer (Steve Carrell) no solo es virgen con cuatro décadas encima, sino que tampoco toma alcohol. En plan de sacarlo de fiesta, los amigos lo llevan a un bar, y Andy termina con una rubia totalmente borracha que lo lleva a su casa en su auto. Todo muy delirante. El final es con ella terminando como muchas veces terminan las borracheras, y él con necesidad de pegarse un baño y lavar la ropa de los restos que ella le lanzó encima.
 
El cantante de bodas (The Wedding Singer): la angustia y el amor
Adam Sandler es uno de los responsables de abrir un camino nuevo dentro de la comedia norteamericana, con un humor físico que comenzó con el grotesco y terminó sumándole vigor dramático. Aquí interpreta al cantante de bodas del título. En una de las mejores escenas, mira a los presentes en la fiesta: todos se besan y se aman, el peor paisaje para su corazón roto y la borrachera que lleva encima. Termina de cantar Holiday de Madonna, y empieza a decir lo que realmente quiere: que algunos nunca encuentran el amor, que él tal vez es uno de ellos y roquea la noche con una gran canción: Love Stinks. Sí, el amor apesta. Nada mejor para cantar borracho en una de esas noches en que el corazón llora.
 
Sobreviviendo a mi ex (Forgetting Sarah Marshall): duelo de parejas entre copas
El título en castellano es tramposo: lo que Peter hace no es sobrevivir a su ex, sino atravesar el dolor de su separación. El objetivo: olvidarla. El clímax de la película es una cena frente a ella, en la que se da cuenta no solo que ella ya no le gusta, sino que la mujer que conoció en Hawaii (y que está en la mesa junto a él) es mucho mejor. Y que el amor es otra cosa, no lo que vivió, sino lo que le queda por vivir. Beben, mucho, y terminan las dos parejas borrachas en una escena de sexo grupal, aunque separados por la pared que divide sus habitaciones.
 
Un Santa no tan santo: Navidad en crudo
Genial comedia dirigida por Terry Zwigoff y protagonizada por Billy Bob Thornton, quien interpreta a un borrachín incansable que trabaja de Santa Clos para terminar robando los malls en los que lo contratan. No solo es incorrecta al poner como protagonista a un tipo cruel, misógino, borracho y ladrón, sino que jamás redime a su personaje. La escena en la que llega totalmente borracho a su trabajo y se ensaña con un burro frente a la mirada de los niños es de lo mejor que tiene la película. Un film que puede ser visto como el reverso perfecto de Adiós a Las Vegas, película canónica del derrotero de un alcohólico.
 
La fiesta inolvidable (The Party): los meseros también beben
¿Alguna vez sentiste que el mesero de un restaurante bebe durante el servicio? Si lo hace, posiblemente sea en realidad un homenaje al camarero de esta fiesta, que se emborracha durante su trabajo y es en sí mismo el motor de muchos de los mejores gags de humor físico de la película.  Más allá de la actuación genial de Peter Sellers, hay que seguir al personaje creado por el actor Steve Franken para redescubrir la importancia que tienen los actores secundarios en las buenas comedias. Franken hizo más de 150 películas, pero por ésta quedó para siempre en el recuerdo.

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  • Fernando Gutierres

    Genial el resumen!

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