Hojas de ruta
Top 5: jovenzuelos

En esta entrada encontrarás una breve (pero necesaria) revisión de los restaurantes que todavía pueden decirse nuevos y que el paso de los meses ha ido afianzando. Puedes confiar en ellos.
Para que no se diga nada, nuestro orden es alfabético.
Azul Condesa
Sin duda el mejor momento de Ricardo Muñoz Zurita en las cocinas del DF. Retoma sus recetas de Azul y Oro y, demostrando que a veces context is all, las supera con holgura. Enmoladas memorables, sopas muy finas. (Eso sí: seguimos en contra de su cochinita pibil.) Y el contexto, pues: la frescura deliciosa del patio del viejo Ligaya, que recuerda a la Condesa en los años 30. Prefiérelo a la planta alta, que está apretadona.
Nuevo León 68, Condesa; T 5286 6268
Eno Petrarca
La mano de Enrique Olvera no es infalible: lo prueban el primer Eno de Polanco y algunas excursiones hoteleras. Pero cuando le atina le atina. Por ejemplo: en Eno Petrarca, que es una tortería venida a más, un modestísimo restaurante de altos vuelos, una fonda de manteles largos o cualquier otro oxímoron culinario que se te ocurra. Nosotros lo usamos a veces para trabajar por las mañanas, con un excelente café y una todavía más notable concha.
Francisco Petrarca 258, Polanco; T 5531 8300
La Estación
La semana pasada cumplió su primer año –y lo celebró precisamente con una cena con menú invitado de E. Olvera–: La Estación supo sobreponerse a su ubicación, o utilizarla completamente a su favor: a estas alturas es el mejor restaurante de la ciudad y su zona conurbada más allá del cruce de Periférico y Palmas. Su cocina es mexicana reinterpretativa, de “mercado”. Muy buena carta de vinos mexicanos.
City Center Zona Esmeralda, Bosque de Arrayán s/n local 504-2, Bosque Esmeralda, Atizpán; T 21654336
Le Mat
Éste viene asesorado por Alfonso Cadena, que antes antribuló un programa en el Canal del Gourmet y fue chef propietario de La Leche en Monterrey (y antes, si no nos falla la memoria, en Puerto Vallarta). Es más bonito que sabroso –y es bastante sabroso: clam chowder en una hogaza de pan, pasta con espinacas y camarones y un ribeye tamaño toro de lidia francamente decadente. El restaurante es hermoso: construido como una pérgola de madera casi gris entreverada de plantas trepadoras. Comer en Le Mat –otra ventaja: está frente al parque Lincoln en Polanco– es como comer fuera de esta ciudad, en un pueblo vinícola que el sol acaricia.
Emilio Castelar 149, Polanco; T 5281 1962
Sakería
Chiquitito, oscurito, Sakería es probablemente el primer restaurante de la ciudad de México que le agarra la onda a la idea de ‘cantina’ que los japoneses han desperdigado en este lado del mundo. (Por ejemplo: en Nueva York, en San Francisco, en Río.) La cocina es muy sencilla: arrocitos, pescado en cortes; y la carta de sake bien cuidada –hay que ir con sed–, pero lo mejor es su atmósfera, esa cosa que entre chilangos no sabemos nombrar de otra manera que así: ondita.
Citlaltépetl 23, Condesa; T 5211 8459

Mexico






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