Bares & Barras26/09/2008

DF: Cinco cantinas necesarias

La cantina, institución mexicana, interminable manantial de buenos tragos y (con suerte) mejor botana. A veces se prestan al ligue, casi siempre a la amistad del desconocido o del cantinero. A continuación, algunas de colección.

Salón Luz
El viejo Salón Luz es, acaso, una pizca de motita de lo que fue hasta hace algunas décadas, cuando sus tentáculos de chipirón en su tinta se extendían por varias zonas de la ciudad de México.

De esta cantina de colección ya sólo queda un ejemplar, el primero en el tiempo, que recibió su lindo nombre por el hecho de ubicarse frente a la más antigua oficina de Luz y Fuerza, en la esquina de Gante y Carranza.

Afortunadamente, siguen sirviendo su deliciosa sopa de pollo con un huevo cocido, sus todavía más sabrosas salchichas asadas, sus emparedados de hamburguesa (que en este caso quieren decir de albóndiga empanizada) y esos increíbles montaditos de una pecaminosamente fresca carne tártara, cebolla muy suficiente, gotas memorables de mostaza y, de la manera más decadente posible, un montón de angulas por encima.
Gante 21, Centro; T 5512 4246

Xel-Ha
La antigua cantina Xel-Ha pasó hace ya casi dos años por una remodelación que le cambió los pisos, le pintó las paredes y le lavó la mantelería pero, felizmente, ni le quitó su espíritu raspita (aunque sí sirvió para llenarla más de lo acostumbrado).

Comida yucateca en reinterpretación chilanga y muy sabrosa. Pide los panuchos, la irrenunciable cochinita en tacos o, aun mejor, en tortas; la sopa de lima, con su agradable acidez que pica en los costados de la lengua...

Cosa rara en una cantina: los vinos están a buenos precios. Un detalle genial, cuando juega la selección dejan ver el partido desde afuera a una multitud que se las sabe todas.
Parral 78 Bis, Condesa; T 5553 5968

Astur
Esto es lo que hasta hace unos año se llamó, en un débil calembour, Bar Sobia. Le cambiaron el nombre pero dichosamente no el mal gusto decorativo ni la especialidad.

Templo antinatural del kitsch, para muchos conocedores no hay ningún lugar en la ciudad de México donde se pueda comer un mejor cabrito que en el Astur: ya sea la sencilla paleta, el lomo inveterado, la cara riñonada o la inquietante cabeza, que es suave, dietética y a veces pavorosa.

Vale recordar que no se trata de cabrito al carbón, al estilo norteño, sino frito a la plancha o a la sartén, al mero estilo chilango. La del Astur es una puertita minúscula en una calle ajetreadísima: búscalo con lupa.
Palma 40, Centro; T 5518 5864

Covadonga
A la Covadonga le gusta decir que le colocaron la primera piedra en mayo del 1946 pero, en realidad, éste fue durante largos años el Centro Asturiano de la colonia Roma.

Su juventud, sin embargo, le conviene enormidades: sus comensales forman una panda felicísima de intelectuales, glotones (intelectuales glotones también, que los hay), y la troupe de groupies apenas postadolescentes que viene detrás de ellos.

La lista de vinos es breve, y no genialmente escogida, pero los chupes están muy bien servidos, y la comida es pasabilísima.

Clásicos: fabada al estilo de Asturias, callos para levantar muertos, croquetitas de serrano aéreas y pulpo à feira como en A Coruña (hasta el platito de madera traen). Delicioso y, más que eso, extremadamente divertido.
Puebla 121, Roma; T 5533 2922

El Gallo de Oro
Viejo como las mareas, el Gallo de Oro es la cantina arquetípica: con sus puertas abatibles de madera, y una barra amplia para platicar con un cantinero sabio y de ojo de muy buen cubero.

Excelente bufet de botanas (en realidad platos como molito verde, manchamanteles, estofados) que, ocasionalmente, incluye una de las buenas paellas de la zona, al menos en la categoría cantineril.
Venustiano Carranza 35; T 5521 1569

Por Glam Out

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