Bares & Barras21/02/2013

Cantinas para glotones

¿El título no se explica solo? Bueno: en estas cantinas podrás beber como Dios manda pero hacerlo con muy buena comida – al viejo estilo botanero o al nuevo estilo restaurantero. Salucita y provechito, joven.

La Castellana
El local presume desde su fachada que abrió en 1892. Puede que sea cierto.

Por lo menos mantiene una política de cobro de las antigüitas: el menú de botanas – que en lunes es una barra de guisados y el resto de la semana un aparatoso buffet mar y tierra – cuesta 120 pesos pero sólo lo pagas si te tomas menos de tres copas: más para allá, todo lo que quieras comer es gratis.

Mejor todavía: si compras una botella de vino, el menú es gratis para dos personas. Vamos YA.

Antonio Caso 58, San Rafael; T 5535 4055

El Penacho de Moctezuma
Es un gran lugar – en todos los sentidos: es enorme, es ostentoso, es poderosamente feo, es inolvidable.

Dice en la entrada que es “restaurante” pero se trata, inconfundiblemente, de una cantina con música en vivo, salón privado y hasta juegos infantiles (!).

¿Por qué la colocamos en nuestra lista?

Fácil: sirve uno de los mejores cabritos de la ciudad, especialmente si tienes suerte y te toca la cabeza. (Chúpale, pichón.)

Últimamente ha agregado un menú de comida japonesa, ve tú a saber por qué.

Guerrero 142, Guerrero; T 5592 7070

Salón Corona
No nos miren mal: el Salón Corona puede haber dejado atrás todo su encanto cutre y haberse vuelto tan popular que da repelús, sí, pero el viejo clásico de Bolívar (no cualquiera de las sucursales que pueblan el centro de la ciudad) sigue sirviendo tacos al pastor tan buenos que nos hacen olvidar el hecho de que no se sirve otra cosa que chelas, chelas, chelas.

También las tortas de pescado valen tu peso en cobre.

Bolívar 24, Centro; T 5512 9007

La Reforma
Tal vez la cantina más entrañable de la colonia Narvarte, con sus paredes enmosaicadas con talavera de Puebla y su madera por todos lados.

Algunos dicen que lo mejor es el servicio (casi puedes jurar que a la segunda los meseros conocerán tu nombre) pero los chupes no están mal servidos y la torta de milanesa es el clásico que la ha traído hasta nuestro top para glotones.

No te la pierdas. O piérdetela bajo tu propio riesgo.

Diagonal de San Antonio 1947, Narvarte; 5519 7712

El Gallo de Oro
Viejo como las mareas, el Gallo de Oro es la cantina arquetípica: con sus puertas abatibles de madera, y una barra amplia para platicar con un cantinero sabio y de ojo de muy buen cubero.

Excelente bufet de botanas (en realidad platos como molito verde, manchamanteles, estofados) que, ocasionalmente, incluye una de las buenas paellas de la zona en la categoría cantineril.

También tiene una parrilla que se coloca sobre carbón y de la que salen cortes más que suficientes para el colmillo afilado.

Venustiano Carranza 35, Centro (la entrada es por Bolívar); T 5521 1569

Salón Luz
¡Uy, el Salón Luz! Hace años, como ahora el Salón Corona, se hizo famosísimo y abrió sucursales por todas partes.

El mundo giró y las sucursales fueron cerrando hasta que quedó sólo esta, la original, que recibió su lindo nombre por el hecho de ubicarse frente a la más antigua oficina de Luz y Fuerza, en la esquina de Gante y Carranza.

Por suerte para todos siguen sirviendo su deliciosa sopa de pollo con un huevo cocido, sus salchichas asadas y esos chispeantes montaditos de carne tártara con cebolla, gotas de mostaza amarilla y, de la manera más decadente posible, un montón de angulas encimadas.

Gante 21, Centro; T 5512 4246

Bar Mancera
Hay algunos bares muy elegantes en la ciudad de México, hay bares refinados, bares hechos de pura madera, bares con servicio telepático.

Más allá de todos ellos, pero con cada una de sus características, está el increíble Bar Mancera.

Emporio de la formica, dueño de los baños más limpios entre las cantinas de la zona (caray, y eso ya es mucho decir), este bar es una joya total de principios del siglo XX: caída elegancia a toda prueba, mesas bien dispuestas, alfombras, reproducciones de Velásquez, ebanistería señorial, vidrios biselados, grandes candelabros, servicio que se repite al parecer por siempre jamás...

La comida no ha ni fallado ni mejorado, de la carta hay que pedir aún las mollejas, las puntas en salsa verde o el solomillo Mancera, además de un café preparado en una antiquísima, conmovedora, maquinita italiana dispuesta en una esquina de la barra.

El Bar Mancera es bello y delicado pero el progreso, que conoce razas y sexos, parece tristemente querer ignorarlo.

Venustiano Carranza 49, Centro; T 5521 9755. De lunes a sábado, de 9 a 1 hrs.

Por Glam Out

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