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Restaurantes06/08/2014

Bienvenida al Ocho 30

¿Estás cansada de los mismos restaurantes chilangos, una y otra vez, cada semana? Date una vuelta a este destacado miembro de la corte choluteca.

Cholula, ciudad mestiza donde lo mismo hay peregrinaciones sincréticas de católicos descendientes de antiguas familias indígenas que bares universitarios plagados de estudiantes extranjeros, ha visto crecer en recientes tiempos su oferta gastronómica.

(No sólo gastronómica, vaya: abundan los bares, los pubs y los cafés, todos orbitando en torno a la abundantísima población universitaria y a los colectivos de artistas que residen en la ciudad, muchas veces tan unidos los unos con los otros que es imposible distinguir cuál es cuál.)

De esta abundante oferta ya hicimos en otra ocasión una selección somera, pero dejamos escapar algunos otros miembros destacados de la corte gastronómica cholulteca. El Ocho 30, por ejemplo.

Está en una esquina del zócalo de San Andrés Cholula — por si no lo sabías, lo que se conoce como “Cholula” es en realidad una ciudad conformada por dos municipios, San Pedro y San Andrés — al lado de una excelente chocolatería, Xocoa.

Pero el Ocho 30 amerita la visita por sí mismo; sus platos son una buena muestra de la confluencia de extranjeros y nacionales en la ciudad.

Hay, por ejemplo, un choripán argentino, producto del paso de algún cocinero de aquellos lares por el restaurant; hay también una pizza con sabor a quesadilla, uno de los platos más simpáticos del lugar; tienen también unos escargots bourguignonne nada despreciables y el que quizá sea su mejor creación, un sencillo risotto de setas que fácilmente organizará una fiesta en tu boca — a la que, naturalmente, todos estarán invitados.

Hay, también, memelas y almejas; hay pizzas y pastas.

El Ocho 30 parece un absoluto desmadre pero algo tiene en común: no existe el plato malo.

Ya como remate, el lugar es totalmente acogedor; erigido en una antigua casa colonial — una constante en los establecimientos cholultecas —, su mobiliario lo mismo parece extraído de una vieja cantina que de un noble recinto señorial.

Cholula está a nomás 130 kilómetros del DF, así que la visita se antoja fácil y disfrutable.

En caso de que te animes, el Ocho 30 es parada obligada.

Por Glam Out

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